CASAS HOUZZ: UN HOGAR EN LAS FALDAS DE LA SIERRA MADRE MEXICANA

José Juan Garza de Monterrey, MX en Houzz

Espacios flexibles y unas increíbles vistas configuran Casa “El Escorial”, una vivienda en la sierra de Monterrey, México.

En las faldas de la Sierra Madre, esta exclusiva vivienda de Monterrey, México, es una casa flexible que en el futuro crecerá de acuerdo a las necesidades de la familia. El estudio Greenfield, dirigido por Kenji López Rivera y Vicente Peralta, ha diseñado un proyecto que por fuera aprovecha la riqueza del terreno y sus vistas y, en el interior, ofrece una distribución mutable “que se adapta a la familia y no al revés”.

De un vistazo
Quién vive ahí: Una pareja joven con tres hijas
Arquitecto: Greenfield, dirigida por Kenji López Rivera y Vicente Peralta
Situación: San Pedro Garza García, Nuevo León, México
Superficie: 850 metros cuadrados
Dato curioso: La casa ha tenido que salvar una pendiente de 9 metros de desnivel

Desde el exterior, Casa “El Escorial” atrae por una personalidad cerrada pero cálida, en plena armonía con el entorno. La fachada frontal, franca y comunicativa, dirige la mirada hacia los volúmenes de la derecha, orientados a la zona social, mientras que, a la izquierda, encontraremos las áreas privadas y de servicio.

Siguiendo la premisa de maximizar las impactantes vistas que de la montaña y de la ciudad de Monterrey ofrece el exclusivo terreno de 600 m2, el proyecto se diseñó abierto hacia el Norte, donde están la mayoría de las ventanas para aprovechar la luz. Las estancias que precisan de mayor privacidad se han ubicado, por tanto, en la parte Sur.

Debido a la compleja topografía –había que salvar una pendiente de 9 metros de desnivel–, la estrategia constructiva se basó en escalonar el terreno por medio de taludes compensados, empleando muros de contención de cemento reforzado y marcos de acero. Al reutilizar la piedra de la excavación para algunas de las paredes del exterior, los arquitectos han querido insistir en esa conexión visual con el entorno montañoso. “Se han aprovechado todos los materiales de desecho que refuerzan las características propias del entorno”, confirma Kenji López Rivera.

“La intención fue crear un hogar que se adaptara a la familia que lo habita; no al revés”, revelan desde el estudio Greenfield.

En la planta de acceso, el visitante es recibido por un muro central que sirve como distribuidor y organiza el recorrido por el espacio, ya sea hacia la oficina o hacia las áreas sociales.

En cuanto a los materiales, además de cemento y acero para exteriores y para la estructura, en el interior se ha utilizado un suelo de mármol en color gris continuo, y madera de nogal en tono natural para el mobiliario, el resto de suelos y detalles.

Destacan también algunas piezas en mármol negro Monterrey, y granito negro en la cocina y zona de bar.

La escalera es uno de los detalles que más impacta. Se diseñó en forma de U. Recibe luz natural indirecta desde el muro y desde el techo. “La estructura de la escalera tiene un muro central de placas de hormigón, donde se integraron las huellas en voladizo también de cemento y prefabricadas por nosotros. El acabado final lo conseguimos con los tablones de madera”, dicen los autores.

El salón, invadido por la luz natural, es un espacio versátil donde las niñas pueden sentarse a realizar sus tareas escolares, jugar o ver la televisión. De fondo, unas vistas magníficas de la ciudad y de las montañas.

Tanto la sala como el comedor disfrutan de una doble altura y de la misma distribución abierta que el resto de la casa. Por medio de puertas correderas, se puede ampliar o reducir el espacio según las necesidades.

La propuesta estructural y arquitectónica dio como resultado una vivienda en tres niveles.

Cabe destacar la planta baja, con un área social desde donde se accede a la terraza y al patio. En este nivel, también hay un dormitorio para visitas. La planta entera puede transformarse en un apartamento independiente del resto de la casa: tiene acceso directo por el jardín.

En la planta superior se encuentra el área privada, con una pequeña sala de estar, la habitación principal y la secundaria, para las hijas. En esta planta hay tres cuartos de baño. El dormitorio infantil es un gran espacio pensado para que las niñas convivan, pero en el futuro podrá dividirse en dos cuartos independientes.

“Casa ‘El Escorial’ ofrece una propuesta distinta a lo que habitualmente solemos ver en esta zona de la ciudad”, cuentan los responsables del proyecto. “Es un reclamo para conservar este entorno natural tan privilegiado”.

Para conectar la planta de acceso con el jardín, hay unas escaleras externas que permiten disfrutar de un recorrido por la parte exterior de la casa, apreciando los árboles nativos, muros de piedra, corredores y la demás vegetación de la región.

El edificio exhibe una arquitectura inclusiva, que busca lo mejor para sus habitantes, optimizando sus espacios para albergar y materializar los deseos de la familia. Otra ventaja de la vivienda es su carácter flexible de cara al futuro, no sólo a nivel personal –cuando las niñas crezcan, preferirán no compartir habitación–, sino también desde el punto de vista comercial. “Todo va en sintonía”, explica Kenji: “En unos años, en el caso de querer vender, de cara al mercado es poco atractivo una vivienda con solo dos dormitorios. De ahí que la segunda estancia pueda dividirse”, afirma.


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